lunes, 29 de abril de 2013

Publicidad vomitiva: Qé!Crack y Kayak

Me gustaría hablar sobre dos spots de televisión que están dando mucho juego: "Qé! Crack", extensión de línea de marca "!", cuyo fabricante es Panrico, y Kayak, website de comparador de hoteles y vuelos.
El análisis que se puede dar de ambos no da para mucho más que cuatro frases violentas e insultantes, y por si no me creéis, os planto los spots y comprobáis con vuestros propios ojos:

 
En éste primer spot, de Qé! Crack, un nuevo producto similar a las cañas tradicionales, pero con pepitas de chocolate añadidas, vemos cómo, hablando claro, se hace una analogía sexual muy explícita, echando mano de un humor más propio de un grupo de jóvenes durante un botellón que de lo que se espera ver en un anuncio que le lleva a Panrico miles de euros hacer y difundir. A muchas personas, sobre todo chicas, no les ha hecho ninguna gracia el comercial por dejarse entrever cierto contenido machista, algo que no comparto; mi visión es otra. No creo que sea oportuno sólo porque el humor primitivo utilizado no es oportuno.
El otro ejemplo que traía era el de Kayak:
El equipo creativo encargado de ésta aberración debería estar haciendo cola mañana mismo en las oficinas del paro. Lo único que puede ser beneficioso en este replanteamiento es la repetición de la palabra "kayak" varias veces, acompañando una canción estúpida y sin sentido. Me quedo con la frase "y si Kayak no puede tener hijos, los adoptaremos". Patético.
 
Son sólo dos ejemplos actuales, aunque diferentes entre sí, de publicidad vomitiva. Por un lado está la comparación de un producto con un falo masculino, cuyo único objetivo es crear revuelo (y bien conseguido está) y por otro lado (éste menos "ofensivo", evidentemente) tenemos un spot que utiliza la absurdez (sin gracia) como pilar fundamental.
No quito mérito al hecho de que consiguen hacer de ellos algo más que un simple comercial de veintitantos segundos, sino una herramienta viral devastadora capaz de llegar a oídos de cualquiera.
No hay que obviar el hecho de que, como antes he dicho, se trata de publicidad vomitiva, aunque para televisión vomitiva.

sábado, 6 de abril de 2013

¿Qué no se podrá vender?

Me gustaría comenzar el blog hablando de una noticia relacionada con un país al que admiro bastante y de cuya cultura he sufrido un flechazo: China.
No se trata de una noticia nueva, pero su relevancia, a mi forma de ver, viene como anillo al dedo para comenzar esta aventura marketera y, como comentaré al final de la entrada, la moraleja que nos enseña es un principio que todos los profesionales que se dediquen al marketing deberíamos tatuarnos en algún lugar visible del cuerpo.
De todos es sabido que las ciudades son grandes focos de contaminación: tráfico, fábricas, basura, radiación... quizás algunos estén acostumbrados a sufrir éstos irritables efectos en sus carnes, al tener que vivir o trabajar en una gran ciudad, aunque, me temo que el ejemplo que traigo es una de las madres de la contaminación mundial, situándose entre las quince ciudades más contaminadas del mundo: Pekín.
Gran parte de la contaminación en
 Pekín se debe a la inmensa masa de
coches
Como la imagen de la izquierda nos muestra, nuestros compadres pekineses están obligados a nadar en mares de neblina contaminante en su día a día, expuestos a las terribles consecuencias sobre la salud que ello les depara.
Pues bien, a lo que iba.
Todos sabemos que siempre que haya posibilidad de negocio (o una gran masa de gente con necesidades), ahí aparecerá un chino para ganar dinero. Y si es en China, creo que las posibilidades se multiplican por varios millones.
El caso que más me ha llamado la atención es el de Chen, empresario y filántropo chino que ha tenido la maravillosa idea de vender aire puro enlatado, haciendo un gran favor a sus paisanos o aprovechándose de su desesperación (creo que me decanto por lo segundo).
Comenzó vendiendo latas de este aire (supuestamente proveniente de los puntos más impolutos de China) en la calle, hasta que descubrió que la cosa era seria, que podía de verdad sacar partido de ésta coña enlatada, haciendo que la expresión "vender humo" cobrara por fin algo de valor (económico). Más tarde las fabricó en masa y las vendió a 0,70 céntimos la lata, amasando una fortuna de 5,5 millones de euros (en yuanes son casi 45 millones).
No es mi intención demonizar a este hombre, puesto que la fortuna adquirida estaría destinada a causas sociales anticontaminantes.
El orgulloso Chen con su histórico producto
 
Esto es sólo un ejemplo más (quizás de lo más extremo) de una buena campaña de marketing; de cómo saber administrar la información que se tiene del público, del entorno. Emprender, quizás sea la palabra; aprovechar un nicho donde nadie ha estado. Saber que la gente puede estar tan desesperada por su salud que esté dispuesta a gastarse su dinero en una lata en cuyo interior no hay nada o, mejor dicho, mucho. "Mucho" en este caso es una tabla de salvación para sus pulmones, una pausa necesaria en nuestro organismo.
Sin duda, el señor Chen es un genio.
Para terminar, me gustaría acabar por donde he empezado, haciéndoos partícipes de la moraleja prometida al principio: si un señor puede vender una lata vacía, ¿qué no se podrá vender?
Feliz fin de semana.

viernes, 5 de abril de 2013

Bienvenido a Societyng

Es un placer para mí inaugurar este nuevo blog, mi primer espacio virtual en solitario, en el cual quiero emplear todas mis fuerzas y ganas para mostrar a quien desee pasarse por aquí el apasionante mundo del marketing y la publicidad, un mundo en el cual llevo sumergido cerca de tres años y no pasa un día sin que me parezca más increíble que el día anterior.
He decidido llamarlo "Societyng". Y el nombre se lo debo a uno de los mejores profesores que he tenido el placer de disfrutar: Luis María García Bobadilla. Su teoría, y la de muchos otros, gira en torno a que la palabra "marketing" y todo lo que ello conlleva, podría modificarse por "societing", puesto que el mercado (marketing = mercadotecnia) no deja de ser un simple medio invisible, y lo que de verdad conforma la economía, sus movimientos y las relaciones que se establecen es la sociedad. Todos ellos, todos nosotros.
Es, sin duda, una teoría muy acertada, que me ha parecido justo aprovechar y qué mejor manera de hacerlo que abriendo un blog en el cual compartiré noticias de actualidad sobre marketing (en todas sus variantes), publicidad y RR.PP., todo bajo la visión inexperta de alguien que sueña con vivir algún día de todo este mundo.
El cual espero sea mi mundo.