Me gustaría hablar sobre dos spots de televisión que están dando mucho juego: "Qé! Crack", extensión de línea de marca "Qé!", cuyo fabricante es Panrico, y Kayak, website de comparador de hoteles y vuelos.
El análisis que se puede dar de ambos no da para mucho más que cuatro frases violentas e insultantes, y por si no me creéis, os planto los spots y comprobáis con vuestros propios ojos:
En éste primer spot, de Qé! Crack, un nuevo producto similar a las cañas tradicionales, pero con pepitas de chocolate añadidas, vemos cómo, hablando claro, se hace una analogía sexual muy explícita, echando mano de un humor más propio de un grupo de jóvenes durante un botellón que de lo que se espera ver en un anuncio que le lleva a Panrico miles de euros hacer y difundir. A muchas personas, sobre todo chicas, no les ha hecho ninguna gracia el comercial por dejarse entrever cierto contenido machista, algo que no comparto; mi visión es otra. No creo que sea oportuno sólo porque el humor primitivo utilizado no es oportuno.
El otro ejemplo que traía era el de Kayak:
El equipo creativo encargado de ésta aberración debería estar haciendo cola mañana mismo en las oficinas del paro. Lo único que puede ser beneficioso en este replanteamiento es la repetición de la palabra "kayak" varias veces, acompañando una canción estúpida y sin sentido. Me quedo con la frase "y si Kayak no puede tener hijos, los adoptaremos". Patético.
Son sólo dos ejemplos actuales, aunque diferentes entre sí, de publicidad vomitiva. Por un lado está la comparación de un producto con un falo masculino, cuyo único objetivo es crear revuelo (y bien conseguido está) y por otro lado (éste menos "ofensivo", evidentemente) tenemos un spot que utiliza la absurdez (sin gracia) como pilar fundamental.
No quito mérito al hecho de que consiguen hacer de ellos algo más que un simple comercial de veintitantos segundos, sino una herramienta viral devastadora capaz de llegar a oídos de cualquiera.
No hay que obviar el hecho de que, como antes he dicho, se trata de publicidad vomitiva, aunque para televisión vomitiva.